Niña con flores

Esto que parece de perogrullo, es una práctica común, de la que he escuchado hablar a muchos cómicos bregados en esto.

Escribe un chiste al día y en un año tendrás un espectáculo nuevo.

Escribir mucho de golpe.

Ese es mi caso, yo soy de escribir de una tacada, y esto, tiene sus ventajas.

La ventaja principal es que lo que escribas tendrá una unidad de bloque mayor, se notará en la sensación de homogeneidad temporal que tendrá una duración de unos 5-10 minutos. Que es, a su vez, el tiempo que suele durar una actuación en un Micro Abierto (Open Mic), que será donde los pruebes y luego lo ajustes.

Puede que al pasar una semana esa idea que te parecía la rehostia, ahora ya no te parece tan buena. Por lo que, la idea de escribir progresivamente y luego darle forma y unidad de bloque, gana en cuanto a método.

Aunque como dice el dicho popular: cada maestrillo tiene su librillo.

Si escribes mucho de una vez significa que Dios nuestro señor, te quiere y quiere dotarte de su luz divina, y ahí que te llega la inspiración en el momento.

Escribir mucho a la vez tiene virtudes, puede empujarte a ir más allá en tus ideas. Sin embargo, te sentirás mucho más cómodo escribiendo mucho si has escrito poco pero a menudo.

Con decenas de notas, por fin podrás elaborar un boceto alimentado por múltiples estados de ánimo e inspiraciones.

Escribir todos los días.

Al igual que leer, el «menda lerenda» usa trucos para obligarse a leer, debido, sobre todo, a la vida ajetreada que llevamos, obligarse a leer todos los días se ha convertido en un objetivo que me he marcado y que está resultando muy útil.

Me pongo varios libros sobre una misma temática y voy saltando de uno a otro, apuntando las ideas que me inspiran o dibujando moñigotes en el ipad.

Escribir todos los días un chiste es otro de mis objetivos, o más bien muchos micro objetivos que si te lo tomas en serio, te pueden conducir hacia algo más grande y complejo.

Lo he notado alguna vez antes de ir a un open mic, como al revisar mis «monólogos lab» me he encontrado ideas que al releerlas, me he dicho:

¿Esto lo he escrito yo?

O que incluso en plena actuación se me hayan ocurrido cosas que ya tenías de manera insconsciente en la cabeza, que estaban macerándose.

Y esas ideas que te llegan de la nada son el fruto del trabajo diario que sin hacer mucho ruido va construyéndote.

Imagina que se te ocurre un simple chiste al día.

Es decir, dedicas unos minutos al día al humor y cada día se te ocurre un chiste, con su premisa y su remate.

Por término medio, este chiste se cuenta en 15 segundos. Así que tienes 1 minuto de chistes cada 4 días y 7 minutos de chistes al mes. En un año a este ritmo tienes 84 minutos de material.

El caso es que si piensas en crear una hora o más de standup en un año, acojona, pero un chiste al día parece algo mucho más llevadero.

Por supuesto, un buen sketch no es sólo un montón de chistes sin coherencia, pero si tu trabajo habitual te da suficiente material, será muy fácil darle fuerza y relevancia durante sesiones de trabajo más largas, dedicadas a construir sketches por fases.

La comedia es una carreta de la que hay que tirar todos los días para que te lleve a algún lugar interesante.

Escribir debe formar parte de tu rutina diaria, hay que entrenar jugando con tus pensamientos y haciendo bromas con ellos.

Si dedicas un poco de tu atención cada día a escribir material y si te mantienes fiel a esta rutina, siempre tendrás algo interesante que ofrecer a tu audiencia.