Aprendiendo a vivir el Stand-Up

Principios activos del chiste:

principios activos de un chiste

Las bromitas bien colocaditas.

Cómo colocas tus chistes en tu sketch o bloque afecta en gran medida a su capacidad para hacer reír a la gente.

Saber emplazar una broma en su momento y lugar perfecto, es todo un arte, y no tan fácil de aprender.

Además está el ritmo con el que lo digas y la actitud que pongas. Pero de este tema trataremos otro día.

Digo esto porque hay cómicos capaces de hacer reir con un chiste flojete. Si ese no es tu caso, coloca tu broma como si fueras el mejor central y remata a gol como si fueses el delantero pichichi.

(Creo que se ha notado demasiado mi ignorancia del fútbol).

Nada es aleatorio.

Apertura y cierre.

Una especie de índice que resuma qué broma vas a hacer y en qué orden, no es algo que se establezca al azar.

Tienes que respetar algunas reglas sencillas, como la que consiste en enmarcar tu actuación con una línea de apertura y otra de cierre.

También intentamos mantener la proporción adecuada entre el material probado y el nuevo para probarlo aplicando el método 2/3-1/3 (técnica del bocadillo).

Solo probando en el escenario sabrás qué secuencias de chistes funcionan mejor.
Es muy posible que un determinado tipo de chiste al principio de un bloque, por ejemplo sobre el sexo, sea más efectivo al final del monólogo que a principio que aún no te conoce el público o no sabe de que vas a hablar.

Del mismo modo, colocarlo demasiado pronto puede crear falsas expectativas en el público y complicar su percepción del humor.

Pero esto no es una ciencia exacta, y todo dependerá de la capacidad, talento o tipo de público.

Digamos, que es una especie de guía de lo que suele funcionar.

Ensayo y error hasta que quede bien.

Si no todo lo que hay en un boceto funciona bien, significa que todavía se puede ajustar. Aunque esto último puede que sea un proceso infinito.

Nunca dudes en cuestionar el orden de tus chistes, pero cuando finalmente aciertes, asegúrate de que puedes arreglar esos elementos. No hay necesidad de cuestionar constantemente una secuencia de chistes que funciona. Por el contrario, debe convertirse en una parte sólida y orientadora de su próxima actuación.

Ten claro que en la fase de pruebas, es buena idea probar los chistes en diferentes lugares, para comprender plenamente su mecánica.

Cada broma tiene un lugar óptimo, depende de ti encontrarlo, requiere muchas pruebas…

Continuará…